Cuando las ratas saltan los gatos maúllan. Por Josep Andreu García Cuestas.

Posted by: | Posted on: mayo 8, 2016

Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa. José Ortega y Gasset.

En la seguridad de que no invertirán los minutos que se requieren para leer este texto, les pido disculpas por no poder reducir su extensión.

Hace mucho tiempo que no escribo en este blog y hoy he tenido, por fin, oportunidad de volver a hacerlo. No diré que no me resulte algo grato, pues mucho me une al mismo ya que soy su creador, pero me sorprende bastante que las posiciones de mi entorno -que en definitiva inspiran mis posts- no sean un punto más comprometidas más allá de lo evidente.
Como cualquier otra población, en pueblo en el que resido tiene problemas de vía pública, de salubridad, de servicios y la intemerata de cuestiones que deben ser atendidas, pero en cualquier caso, es su ciudadanía la que puede ser protagonista, o no…

Mascotas, palomas, gaviotas, procesionaria, camiones de basura, salidas de humos, bicicletas, ruidos, aparcamientos, uso de los espacios públicos, convivencia entre culturas, robos, vandalismo y qué se yo cuantos temas más son atendidos con mayor o menor fortuna en los foros locales de internet y creo –siento decirlo- en función de la primera persona del singular, es decir del enorme y mayestático YO.

Poco se ve el NOSOTROS, demasiado escaso es el generoso plural que nos beneficia a todos. Miramos a corto plazo y mis estimados convecinos, me demuestran que así no llegaremos a ningún lado.

En nuestro momento toca sacar los colores a quién tiene el privilegio de gobernar y recordar que lo que merece ser informado es que hay familias que deben aguar la leche para que alcance por las mañanas para todos sus hijos, que los ambulatorios andan cortos de personal, que las escuelas de nuestro pueblo sufren grandes problemas por una multiculturalidad mal gestionada, que la crisis no ha finalizado y que existe la pobreza energética, que debe realizarse una verdadera y agresiva promoción económica, que es absolutamente necesario invertir en centros de día y en una residencia para nuestros mayores y para niños y adultos con necesidades especiales, en definitiva, que vivimos en una falsa arcadia cuya realidad es una hermosa fachada que una vez se franquea también esconde ratas…

Estoy asumiendo que ha dejado de importarnos lo que suceda en nuestro entorno si el tema nos requiere observar lo que no nos gusta.

¿Sabrán los integrantes del respetable ágora lo que realmente sucede en su ciudad?, ¿alguien se mantiene ojo avizor sobre lo que se hace con su voto?, ¿la ciudadanía que se llena la boca de derechos es consciente de sus obligaciones?. Este ocasional paseante cree que no.

Bien, a punto de cumplirse un año de las últimas elecciones locales, las mociones y/o intervenciones de nuestros representantes en el sagrado pleno municipal, parecen pasar de puntillas sobre lo que importa a su pueblo y a su gente, al cabo lanzan balones fuera que despistan sobre los verdaderos intereses de aquellos a los que dicen representar. El 90% de las mismas no tienen relación directa con nuestra población, pero lo que resulta curioso es que la cosa parece no revestir importancia para nadie.

Amigos, les invito a realizar una sencilla acción, acérquense a la sede del partido al que votaron o al despacho de su regidor electo, pregunten por su actividad diaria y pongan en su posible respuesta toda su atención. De no gustarles lo que escuchen, adviertan a su interlocutor de que ustedes son ciudadanos, como tales cargos públicos y que están dispuestos a decir NO y a preguntar porqué.

En la voluntad de cerrar esta, a todas luces innecesaria, reflexión, he de decirles que sería bueno acabar con el vergonzante recuerdo que me provocó un indigno vecino, que tras las elecciones del pasado 25 de mayo de 2015, afirmó sin ruborizarse: “Yo sé que hacen lo que les da la gana y que a lo mejor hasta se lo llevan caliente, pero oye, ¿qué quieres que te diga?, el pueblo está muy cuidado y bonito”.

¿Hablamos de derechos?, por favor, empecemos a ser conscientes de nuestro propio compromiso. ¿Hace?.

POLÍTICA ES MORAL





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