Fuenteovejuna.

Posted by: | Posted on: febrero 15, 2013

“Cuan valiosa es la lectura y que patrimonio nos arma…”

A raíz del ataque frontal que nuestra ciudadanía está sufriendo, acude a mi mente el llamado por Miguel de Cervantes, el “Fénix de los ingenios”. Me refiero a Félix Lope de Vega y Carpio, uno de los máximos exponentes del Siglo de Oro de las letras españolas y autor de la mítica “Fuenteovejuna”.

Se trata de una obra teatral que a pesar de estar escrita a principios del siglo XVII y en plenitud de la monarquía de los Austrias, plantea un conflicto abierto entre el poder y el pueblo llano. Establece, de forma preclara, el derecho de defenderse frente a la tiranía de aquellos que abusan de la sociedad para obtener y mantener privilegios.

La historia describe el levantamiento de toda una villa frente a su comendador por la exigencia de este de consumar el derecho de pernada sobre una doncella a puertas de contraer matrimonio. En resumen, todo el pueblo hace del honor de una muchacha el suyo propio…

Ciertamente, no lo duden, los “comendadores” que supuestamente nos representaban y daban protección, han ido interiorizando que el pueblo llano, laborioso y cansado de su día a día, poca atención prestaba a lo que más allá de su casa se trataba. En esa convicción de no sufrir vigilancia, nuestros “señores”, de las obligaciones se olvidaron e hicieron exigencia y derechos de sus prevendas. ¿Qué era pues el gobierno?, ¿cuales sus funciones?: robar mucho y mucho tiempo mientras otros trabajaban.

Mucho trabaja el burro incluso sin comida en el pesebre, más sin dilación muere. Así, en la misma medida, la confianza se ha minado, se ha llegado a reconocer a los “nobles” corruptos que en su insondable avaricia, han llevado al desastre a la nueva Fuenteovejuna. ¿Qué nos queda hacer si ya ni la “bondad” del Rey ha de darnos justicia y calma? ¿Qué debemos proponer para salvar honra y llenar estómagos? Levantarnos sin dudar…

Lope de Vega, en su rompedora propuesta, planteaba que el pueblo se tomaba la justicia por su mano y en la seguridad de la corrección de sus acciones, apelaba a la Corona y al poder establecido. El Fénix creía en la magnanimidad de los príncipes y que eran pocos los falsos y pecadores. La historia de España, nuestro presente, nos demuestran su error.

Una vez más, Fuenteovejuna se enfrenta a su Comendador. Nos ha robado el honor, nuestros medios de vida y nuestro futuro. No hay otra ciudadanos, nadie ha de venir a salvarnos pues solos estamos…

Brazo con brazo, unidos en una sola intención, podremos apresar y “ajusticiar” al indigno gobernante. Hemos de revelarnos y convertirnos en impartidores de justicia. Hemos de conseguirlo, hemos de lograrlo, cuando en el futuro se lea el último acto, así ha de versar: “¿Quién mató al Comendador? / Fuenteovejuna, Señor / ¿Quién es Fuenteovejuna? / Todo el pueblo, Señor”.

POLÍTICA ES MORAL

Facebook: Josep Andreu García Cuestas
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