La democracia se desangra.

Posted by: | Posted on: octubre 17, 2013

Siempre he pensado que la democracia es el sistema menos malo de gestión para una sociedad moderna. Lo que pasa hoy en España, y por extensión en Catalunya, creo que es gravísimo. La democracia se desangra porque pierde sangre por tres vías: Periodismo (cuarto poder), Políticos y Justicia.

Cuando una sociedad tiene déficit democrático y cree que la democracia es votar cada 4 años sin vigilar a los gestores o elegidos, algo falla. Como dice un buen amigo: “todo ciudadano es un cargo público en si mismo y como tal obliga”.

Existe la opción de vigilancia por parte del periodismo. Hoy esta opción no es válida porque está muerto y vale como ejemplo las tertulias televisivas con representantes de partidos políticos. ¿Dónde están la imparcialidad y las preguntas comprometidas? Estas tertulias se convierten en un “tú mas, tú también y tú hiciste en su día…” El espectador sólo puede ver comunicadores pero jamás la verdad ni sacar conclusiones. Si vemos la prensa más de lo mismo con diarios supeditados a la línea editorial claramente politizada. Las columnas de opinión son cada vez más interesadas; falta imparcialidad y libertad de acción para los periodistas. Por si no fuera suficiente los grupos editoriales están hundidos en deudas y sólo buscan tratos de favor con los políticos para sobrevivir. Es imposible ser crítico con quién te da de comer y te da privilegios.

En nuestro municipio, Sant Joan Despí, pasa algo parecido con el “BUTLLETÍ” que es lo más parecido al “NO-DO” local en democracia. Todo es idílico, fantástico y fruto de hechos consumados. Es decir, al ciudadano se le informa de lo que se hace pero jamás se le pregunta. Cuando la comunicación es unidireccional y manipulada interesadamente se convierte en desinformación y rodillo mediático.

El tema político es mucho más grave. Hemos pasado de servir al caudillo, afines y señoritos, a servir todos a la oligarquía de los partidos mayoritarios. El sistema es sencillo. Dos partidos con un sistema electoral que les favorece y todas las empresas y grupos de poder ayudando a estos partidos para perpetuarlos en el poder a cambio de favores futuros. Yo te doy dinero para llegar al poder y tú me das concesiones y privilegios llegado el momento. El pueblo queda al margen y paga la fiesta mientras los partidos crean y crean instituciones para colocar sus palmeros.

Recordemos los cargos electos y elegidos que soportamos: parlamento europeo, español, catalán, diputaciones, consejos comarcales, entidades metropolitanas, ayuntamientos, distritos, etc.
Todos estos palmeros son políticos profesionales, viven de estar bien situados en las lista y no de quien les vota.

Un político profesional come de la política y no critica a quién le da de comer. Tiene más interés en su posición en el partido que en denunciar injusticias que perjudicarían al partido. Sólo se critica lo de los demás y de autocrítica cero.

Resumiendo: los políticos no buscan soluciones y como mucho actúan en base al coste político. Si una medida da más votos de los que se pierden no se mira su necesidad o justicia.

Finalmente hablaré de la justicia, la cual en las altas esferas está politizada y los votos son por afinidad política del que ha colocado a cada uno. Sólo así se entienden sentencias que en Europa creen alucinantes. Hoy la justicia no es ningún poder porque sus cargos en los altos tribunales son políticos y los favores se pagan con fidelidad.

Así todo el sistema es nocivo y se retroalimenta. Se gobierna para los que pagan las campañas. No hay crítica ni a los partidos opositores (todos tienen mucho que callar y ocultar), tampoco la hay en la prensa. Y para rematarlo la justicia está al servicio de los partidos. La democracia es sólo una ilusión y realmente tenemos una dictadura que es la suma del poder económico con el interés político.

Nota: Si hay sentencias condenatorias a políticos se aplica una ley del 18/06/1870 sobre indultos y lo arreglan para que el círculo se cierre también con los que son pillados.

Por José Luis García Romero.

 





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