La verdad y el tiempo.

Posted by: | Posted on: julio 29, 2013

“Se aferran a su parecer, no por verdadero sino por suyo”. San Agustín de Hipona.

Todo cae por su propio peso, pues realmente la verdad y el tiempo son ejércitos imbatibles. No es momento de mirar a otro lado ya que la parte ya es el todo y rincones oscuros no nos quedan.

Harto estoy de encajar con voluntad conciliadora los envites de los que se significan como “verdaderos progresistas”. Cansado ya de ver como se parapetan tras sus carnets desgastados y descoloridos, hoy levanto voz y ánimo. La mentira os gana y como verdad se os ha enquistado. Hoy me rindo y hablo, hoy fenezco en el rincón de la esperanza de algunos y renazco en la propia. Hoy la verdad mandó parar…

En un entorno económico nefasto, en una realidad en la que trabajadores se quitan la vida por sus problemas económicos, en la que las familias sufren para incluso alimentar a sus hijos, en la que las PYMES cierran por imposición financiera, en la que nuestros activos intelectuales deben abandonar el país para tener un futuro, en la que sanidad y educación se degradan, en este escenario, los socialdemócratas, “principio y fin del progresismo”, miran a otro lado convencidos que cerrando los ojos a sus conciudadanos acabarán con todos los problemas. Bueno, con todos “sus” problemas.

En mi ciudad, mi querida ciudad, nos gobierna una opción socialdemócrata, una opción “progresista”. Y como en otras tantas poblaciones ya no gobiernan, sobreviven. Luchan con uñas y dientes por mantener el granero de votos de los que depende su sustento y estatus, su futuro.

El gobierno municipal se gasta dinero en celebraciones grandilocuentes para fomentar y reforzar la idea de que hacen mucho por todos nosotros y por el bien común. Falsos tribunos de la plebe, hace tiempo se pervirtieron sus papeles y ahora sirven a la imagen que de ellos mismos han configurado: patricios que viven del pueblo pero de espaldas al mismo.

Para otorgar los premios que tienen el nombre de nuestra ciudad, se organizó un evento en el que se invirtieron unos buenos dineros y se apeló a que todos los asistentes aportasen alimentos para “aquellos que lo están pasando mal”. Algo más de cuatrocientos kilos fueron la cosecha de un acto, que de no haberse celebrado, hubiese permitido al Ayuntamiento comprar y distribuir toneladas de comida.

Ahora, sin lugar a dudas, ya formo parte de la estadística de los demagogos que hablan y no entienden nada. A su disposición…

El único espacio común de la ciudadanía en la llamada Democracia es el sufragio en las elecciones. Bien, ya saben lo que se puede hacer, no regalen su voto.

POLÍTICA ES MORAL

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