Pasados y presentes.

Posted by: | Posted on: septiembre 26, 2013

“Quien mira lo pasado, lo porvenir advierte”. Lope de Vega

En esta época de trincheras, en la que las ideas se han tornado armas arrojadizas, lo peor que alguien puede declarar es su pasado. Ante cualquier nueva presencia, ante cualquier novedad en el comportamiento de la tribu, algún ávido investigador de vidas ajenas se acercará al individuo asonante y descargará preguntas hasta enterrarlo.
No habrá lugar para el posicionamiento individual, para el libre albedrio, para aquello que denominamos criterio propio. Tras escuchar a los censores, a los torquemadas de turno, no habrá otro camino que la negación de la fe o por el contrario aceptar el tormento de la inquisición de turno…
De nada servirá la transparencia en las argumentaciones, ningún valor tendrá la pretensión de ser sincero, todo lo que de la boca surja será vilipendiado y afirmado como falso y malintencionado. En el mejor de los casos, serán golpecitos condescendientes en la espalda el premio a nuestra supuesta estupidez. Los cainitas de ambas orillas intentarán primero atraer y de no poder convencer con sus dogmas, exterminar al apóstata de la fe de aquellos que le juzgan.
Ahora parece no ser momento consagrarse al bien común, ni de las argumentaciones bien razonadas que pretendan denunciar las arbitrariedades, tergiversaciones y manipulaciones que han construido las grandes mentiras de nuestra sociedad. Cada poder establecido golpeará a quienes no se dejen convencer por la falseada Democracia.
Empujar al precipicio a los espíritus libres será objetivo para proteger a las verdades preñadas de mentiras.
La nobleza de espíritu no tendrá valor en el templo de los mercaderes. Los fariseos de turno harán objetivo de someter a los cándidos ciudadanos que en sus posiciones hablen de nosotros y no de ellos. Batirán a los que pretendan hablar de espacios comunes, ridiculizarán a los que entonen aquello que nos une por encima de lo que nos separa.
Harán jirones cualquier posición que respete a las mayorías sean estas las que fueren, destrozarán la esperanza afirmando que leyes, normas o historia justifican el inmovilismo…
Bien, es sabido que cuando la caja de Pandora se abrió y liberó todos los males de la humanidad, en su fondo quedó la esperanza. Cuando todo parezca extinto, cuando la realidad se aparezca oscura, la esperanza se conservará en unos pocos fieles al biencomún, a un nosotros inclusivo y amplio, a un  mundo que por poco visible no deja de ser real y como tantas otras veces podrá redescubrirse.
En este magma convulso, muchos cándidos conscientes de que muchas veces, de ellos se sirven, verán en ello la certeza de que sus ideas o actos llegan, en alguna medida, a crear realidades nuevas por pequeñas que estas sean. Aceptarán que nada tiene que inquietar a quien asume la posibilidad de la pérdida  y que de las grandes pérdidas, en ocasiones, se obtienen pequeños pero útiles beneficios. La conciencia es por descarada atormentada. Apartarla, es la vía rápida a la sinrazón y al caos. Alguien debe numantinamente defenderla, pues como conciencia a toda mente hermana y alguien debe posicionarse para mantenerla a la vista y clara…
Quiero recordar al Papa Roncalli, hoy es cosa oportuna: “No hay que preocuparse de sí mismo y de quedar bien. En la concepción de las grandes empresas basta con el honor de haber sido providencialmente invitados. Hemos sido llamados a poner en marcha, no a concluir”. Hagamos de la candidez estrategia  sincera. Tender puentes y manos, al margen de nuestro individual pasado.
POLÍTICA ES MORAL
Facebook: Josep Andreu García Cuestas
Twitter: @JosepGarcaCuest





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