Soy un facha de izquierdas.

Posted by: | Posted on: noviembre 23, 2013

“Una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia une la falsedad”. San Agustín de Hipona

Difícil resulta trascender con la realidad y como es de sencillo recurrir al tópico para descalificar.

El inicio de esta semana resultó amargo y duro. Recibí fuego directo y en la voluntad de conciliar posturas, me tuve que mantener impávido como un infante en su trinchera. Trinchera, por otra parte, compartida supuestamente por todos aquellos que se autodenominan “progresistas”…Un militante de izquierdas tiene muy claro que las políticas de gobierno han de ser finalistas y de objetivo social. Un buen representante público ha de saber que la llamada sociedad del bienestar depende de los criterios de gestión más justos, pero sin duda para gestionar algo, ese algo debe existir. En este punto empezó la refriega…

¿Cómo acusar a alguien de liberal y conservador por auspiciar la creación de actividad económica?. ¿Qué tiene de reaccionario promover medidas que ayuden a crear trabajo y por ende ingresos?. ¿Qué hay de negativo en afirmar que si no hay empresarios que arriesguen no habrá empleo?. En la opinión de este mílite, nada. En paralelo a lo de la economía la sociedad, y sobre esta la igualdad. Una igualdad mal entendida, pues tras centurias de injusticias y abusos por cuestiones de raza, sexo y credo, un progresista no puede permitir una involución a posiciones del pasado por muy democrático que suene el cacareado “todos somos libres de optar por lo que queramos”. No es cierto y tal como hice hace dos jornadas, procuraré exponer mis razones…

No todo cabe en el Estado de Derecho, por ejemplo, no es de recibo que cuestiones de credo cuestionen a un estado laico, pues si la relación con la Iglesia Católica es vergonzante, tampoco debe admitirse que otras confesiones, bajo el paraguas de la diferenciación cultural, nieguen a las mujeres los derechos de los que disfrutan las de la sociedad de acogida. No puedo entender las posiciones de doble rasero por una postura cool o falsamente contestataria. Lo siento de veras, me crea desazón ver como muchas de las supuestas alternativas progresistas a la política formal, se quedan en esquematismo vacío y argumentan en base a ideas de poco valor práctico. No entiendo el sarpullido que provoca hablar de economía y derechos en base a esfuerzo y deberes.

Necesitamos un cambio de rumbo socio-económico. Unas nuevas reglas para escapar de la economía especulativa y regresar a la de producción y servicios. Crear empleo también es obligación de la izquierda. En cualquier caso, nos damos cuenta de que para los progresistas de antaño y los alternativos de hoy, una cosa es predicar y otra dar trigo.

POLÍTICA ES MORAL

Facebook: Josep Andreu García Cuestas
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