Economía

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Posted by: | Posted on: mayo 16, 2013

Salir de la crisis.

Las previsiones económicas de todos los estamentos que nos gobiernan en la sombra, por cierto, una sombra cada vez más alargada y menos evidente que sea sombra, dicen que España crecerá en 2014 y empezará a crear empleo. El Gobierno en masa sale a la palestra a celebrar los designios divinos del FMI y el BM y todos debemos saltar de alegría en nuestras casas mientras vemos los telediarios de la primera cadena pública.

¡A consumir! Parece que deberíamos todos animarnos de nuevo a salir a la calle a arrasar los centros comerciales y a no dejar para mañana lo que podamos comprar hoy. Felicidad, alegría y dicha, por fin mis familiares, amigos y conocidos duramente golpeados por esta situación injusta, podrán volver a recuperar la dignidad de sus vidas.

Pero analicemos la letra pequeña y aprendamos a hacerlo ahora después de saber que las preferentes o las cláusulas de suelo hipotecarias, entre otras prácticas abusivas, estaban aceptadas por los mecanismos de control y supervisión del Estado.

Mientras nos venden desde las cadenas públicas toda clase de fantasías a elegir: por un lado una situación económica a corto plazo de Bambi y por el otro un viaje al país de las Masravillas, nos encontramos desde el debate sereno que nos espera un tiempo en el que ser mileurista será un privilegio, en el que reclamar algún tipo de derecho laboral será motivo de despido inmediato y gratuito. Un tiempo de inestabilidad en el que la clase trabajadora quedará todavía más supeditada a los designios del capital, en el que los minijobs alemanes serán el modelo precario de trabajo a importar, un modelo en el que no competiremos por haber evolucionado en investigación y desarrollo sino por haber devaluado hasta el máximo soportable los costes laborales.

Un patrón en el que los índices macroeconómicos volverán al equilibrio pero en el que las economías domésticas seguirán con tremendas dificultades para llegar a final de mes. En el que los jóvenes seguirán con grandes dificultades para emanciparse, en el que nuestros mayores cobrarán pensiones (si las cobran) que no les llegará ni para medicinas. En definitiva, en el que el Estado del bienestar dejará paso al Estado del sobrevivir. Y encima tendremos que dar gracias después de haber experimentado una situación tan dramática.

Un nuevo triunfo, por tanto, del desequilibrio cada vez más manifiesto entre los beneficios del capital y el trabajador dentro del proceso productivo. Un nuevo trasvase dinerario de las clases populares hacia las rentas del capital para que en su opulencia haga ¿el qué? ¿Crear tejido productivo y economía real, fuente de riqueza a medio plazo con unas políticas redistributivas adecuadas? ¿O para seguir con las prácticas especulativas anárquicas basadas en la codicia más absoluta de las que el mismo Adan Smith renegaría enérgicamente y que han creado esta situación de miseria e indignidad?

Aprendamos la lección y por como estamos ahora y por como estaremos cuando nos   recuperemos de la crisis, no cabe otra que organizarse y plantar cara. O eso o volver a las condiciones laborales de la Revolución industrial. El capital se ha globalizado y organizado y los trabajadores nos hemos aislado e individualizado. Reflexionemos para poder defendernos mejor.

Publicado en La Voz de Barcelona.

CIUDADANO REBELDE (Izquierda no nacionalista)

Facebook: Dani Perales

Twitter: @INNdaniperales

 

Posted by: | Posted on: abril 6, 2013

BRUTE, FILI MI (La Gestión del Capital).

Brutus nos brinda una nueva y sabia reflexión. Lo que nos plantea se puede decir más alto pero no más claro…

Entiendo que los liberales estén desorientados y los socialdemócratas también, la situación actual les desborda, el sistema es algo así como la serie de los inmortales, una lucha despiadada de todos contra todos donde solo puede sobrevivir uno.

Con la revolución industrial a finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX el invertir en sistemas productivos podía ser rentable, pero cumpliendo la premisa que el capital no tiene oficio, este ya había ido desplazándose hacia lo que podríamos llamar “la gestión del capital” y nada mejor que los bancos y la bolsa para estos fines, así y sin darse cuenta, el sistema productivo de iniciativa privada queda dependiendo totalmente del financiero el cual cada vez ve menos atractivo la inversión productiva dando prioridad al especulativa.

Los especuladores no producen absolutamente nada, simplemente alteran el valor de las cosas, pero supieron ganarse la admiración de los liberales y socialdemócratas, los consideraban sus ídolos: «¡joder! que tíos tan listos” pensaban, simplemente poniendo su dinero aquí o allá ganan un montón de pasta prácticamente sin esfuerzo.

Han sido tan idolatrados que hasta se ha visto con admiración como sabían sacar provecho de las dificultades de las personas, empresas y hasta de los propios estados. Así, no solo han obtenido beneficio con la alteración al alza del valor de las cosas, sino que también al comprar por debajo de su valor. Esta práctica resulta peligrosísima puesto que con su enorme poder pueden generar dificultades en todos los niveles y estratos sociales para obtener beneficios.

Los estados con toda su población se han convertido en marionetas que manejan a su antojo, desde su posición de poder, como financieros de gobiernos y partidos, las elites bancarias han perfeccionado con el tiempo sus métodos de control. Manteniéndose siempre entre bastidores, tiran de las cuerdas que controlan a los medios, los partidos políticos, las agencias de inteligencia, los mercados bursátiles, y las oficinas gubernamentales.

Tal vez la mayor palanca de poder entregada por los políticos sea su control sobre las monedas. Mediante el timo de los bancos centrales, causan ciclos de auge y ruina, inventan dinero de la nada y luego lo prestan con intereses a los gobiernos. El poder de la pandilla bancaria de la elite de los “gestores de capital” es absoluto y sutil.

BRUTUS.