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Posted by: | Posted on: marzo 8, 2013

SOCIEDAD JUSTA: Participación.

“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”. Martin Luther King
Siempre la misma opinión, siempre la misma queja: “Todos los políticos son iguales. Se meten en política para robar. Esto no tiene remedio”…
¿Cuándo escucharemos alguna reflexión dirigida a la acción social, a la consecución de cambios por nuestro compromiso como ciudadanos?.
Por muy extraño que nos parezca, nosotros, en nuestro posicionamiento personal, debemos convencernos de que ser Ciudadano es un cargo público en sí mismo. Que nuestro papel no es tangencial en el ecosistema social, que somos jueces y parte, que ostentamos el poder. ¿Cómo articular quejas desde la inactividad y el abandono de los espacios comunes de nuestra sociedad? No queda otra, debemos implicarnos y participar en nuestro entorno para finalmente forzar derivadas que provoquen cambios reales…
Es cierto que existen motivos para el desánimo, no podemos negar el esquematismo vacío de las propuestas políticas tradicionales, pero es necesario por tanto, establecer y desarrollar nuevos modelos de representación y gestión pública. Aun aceptando que la ideología fenezca, es innegable que subyace una idea de interés común. La sociedad del bienestar, en el momento en el que nos encontramos, puede bien identificarse con la buena y trasparente gestión de los recursos públicos al margen de siglas partidistas.
Los partidos orgánicos seguirán procurando que el status quo actual se mantenga. No en vano han convertido la política en una fórmula para garantizar sus cuotas de poder y gracias a ellas, una lucrativa forma de vida. La desconsideración que sufrimos como ciudadanos es fruto del propio sistema, de su incapacidad de dar solución a lo que denominamos “interés común”…
Bien, llegados a este punto, conscientes de lo caduco e injusto de nuestros sistemas de representación, debemos tomar las riendas de nuestro entorno, dotarnos de una nueva realidad. Los grupúsculos sociales que actúen en proximidad generarán, por el principio de subsidiariedad, nuevas sinergias que cual manchas de aceite crezcan hasta “contagiar” estructuras de mayor tamaño y relevancia. Lo que ahora hagamos condicionará nuestro futuro, aquello que consideremos de interés común, lo que nos pueda convertir en una sociedad equitativa y justa.
Tenemos el derecho y la obligación de participar en nuestra comunidad. Podemos dotarnos de capacidad de acción auto-regulada, de espacios comunes, de alternativas alejadas de las decadentes propuestas tradicionales. Podemos optimizar el bienestar público aparcando los intereses de unos pocos y retomar la idea de poder y representación popular.
En cualquier caso, nuestra es la primera y última responsabilidad. Ser y comportarse como ciudadano nos obliga a desarrollar la idea de identidad plural y de pertenencia a nuestro entorno, aquel en el que cada día interactuamos socialmente. Actuando con esta responsabilidad, reconoceremos nuestros derechos y veremos meridianamente clara la obligación de defenderlos.
En resumen, los ciudadanos, debemos tener más y más alcanzables mecanismos de colaboración, acercamiento y control de todo lo relativo a la gestión de los órganos de gobierno.
Somos ciudadanos, somos responsables, debemos participar…
POLITICA ES MORAL
Facebook: Josep Andreu García Cuestas
Twitter: @JosepGarcaCuest

 

Posted by: | Posted on: marzo 8, 2013

SOCIEDAD JUSTA: Ecología y Ciudad.

“La ciudad más grande es la que mis pasos crean al caminar”. Anónimo.

Es una reflexión sencilla en su forma, pero realmente densa en su trasfondo. Define de forma preclara cual es el sentido de ciudad a escala humana, ecológica y sostenible.

Es el ser humano, el ciudadano, quien debería ser el modelo de referencia para configurar su ámbito de vida y la relación con sus vecinos. Por tanto, es necesario buscar fórmulas de participación del individuo en las tomas de decisiones, de tal forma que las propuestas de ámbito urbano no estén disociadas de las verdaderas necesidades y deseos referenciados a su lugar de residencia.

Para muchas opciones políticas, la relación de la ciudadanía con la construcción y evolución de la ciudad ha sido y sigue siendo algo poco relevante y carente de interés. Tan solo se ha entendido la vertebración de una urbe como la sucesiva recalificación de terreno, la construcción sobre el mismo y la posibilidad de rendimientos impositivos relacionados con el proceso. Si bien la vivienda es un derecho por sí misma, los espacios comunes no fueron ni son entendidos como parte del desarrollo básico del individuo…

La llamada vía pública ha sido escenario de las más absurdas propuestas arquitectónicas, condicionadas y abonadas por la megalomanía de los gobernantes de turno. Espacios cuya utilidad debía ser tutelada por el sentido común, se han convertido en lugares que lejos de facilitar las relaciones humanas generan distancias sociales.

Un urbanismo lógico debe establecerse desde las emociones sencillas, con sentido de trascendencia práctica, aseverando la sensación de propiedad de lo público por parte de la vecindad. El arte de la prudencia es necesario para evitar que la ciudad, nuestra casa, se convierta en un escenario donde se inauguren aberraciones con pretensiones de lucimiento y reconocimiento de los gobernantes de turno.

No es tan complicado establecer criterios de racionalización de nuestro entorno. Al margen de discursos inflados de contenido y de difícil realización, el tratamiento de nuestras calles, plazas y espacios naturales debe basarse en una inversión racional y sostenida. En paralelo a ello, políticas educativas incorporarán al adn ciudadano, la irrenunciable necesidad de respetar y proteger lo que siendo de cada uno pertenece también a todos…

En conclusión, inversión que dote poco a poco de valor natural a la ciudad;  limpieza, criterios de sostenibilidad de los servicios, normativas locales racionales cuyo cumplimiento se tutele y una imposición clara de una idea: ningún órgano de gobierno tiene el usufructo de la ciudad. La calle, entendámoslo, es nuestra.

POLITICA ES MORAL

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Posted by: | Posted on: marzo 1, 2013

SOCIEDAD JUSTA: Eficiencia de los recursos públicos.

Lo público no es gratis, tiene un coste. Mantener en marcha los servicios públicos que garantizan la sociedad del bienestar, requiere una justa planificación tributaria y una estricta gestión de los ingresos por parte de las instituciones de gobierno.

Durante un periodo de bonanza nuestros gobernantes han pasado de puntillas sobre la obligación de rendir cuentas y para justificar su gestión se han limitado a proyectar vagas estadísticas mediante atractivos y coloridos power-points…
En política y en el gobierno, los números se han usado según ha soplado el viento. En bonanza opacidad que facilitase la impunidad, en crisis y a fin de mancomunar las pérdidas con toda la ciudadanía, cifras y más cifras para detallar déficits, endeudamientos, límites presupuestarios y recortes. Lo abstracto ha sido muy bien utilizado para procurar que los ciudadanos mirasen a otro lado.
La realidad de nuestro tiempo nos demuestra que se robó y estafó (no entraré en casos concretos ya que habiendo tantos no sabría elegir). La llamada casta política con deberes de gobierno, gestionó en beneficio de pocos a costa y escondidas de muchos. Ahora, en una situación socio-económica extrema pretenden administrar la miseria para seguir manteniendo lo que consideran “derechos adquiridos”…
La innegable necesidad de recuperar la dignidad de nuestros representantes públicos, obliga sin duda alguna a ser transparente hasta el extremo, a procurar conocimiento total y constante de los recursos que los diferentes gobiernos gestionan. En resumen, que hasta el último euro resulte eficaz y eficiente.
Cada inversión y gasto ha de estar justificado y comunicado. Debe dejarse meridianamente claro que las actuaciones de gobierno procuran un beneficio objetivo para la ciudadanía, en caso contrario no tienen sentido. El ciudadano debe tener la tranquilidad de que los impuestos que paga se revierten en aspectos realmente necesarios y con justicia.
 

Posted by: | Posted on: febrero 5, 2013

SOCIEDAD JUSTA: Transparencia real.

“La ignorancia de las masas es la principal fuerza de los gobernantes”. Charles Malato

Si echamos la vista atrás, hacia el antiguo régimen, e incluso hacia nuestro pasado reciente, entenderemos que la base del poder de los mal llamados “mejores” obedecía realmente a la incultura y desconocimiento de las mayorías sociales.

Diferentes movimientos que empiezan con la Revolución Francesa y que acaban con el final de la Guerra Fría, fueron configurando una conciencia social que progresivamente incorporó al ciudadano a la esfera de la gestión de las instituciones. Supuestamente, la aparición del sufragio como vía de expresión de la “voluntad popular” nos dotaba de una representación encarnada en unos individuos de nuestra confianza. Ecuación simple y de fácil comprensión, nos mostró más tarde y de forma sutil que ya no éramos soberanos. El resultado, lejos de abundar en beneficio de la mayoría, nos sometió a una nueva oligarquía que se denominó “clase política”…

Una vez más la sociedad debe tomar consciencia, tan solo los individuos conscientes pueden transformar la realidad. La información y la exigencia de esta para disponer de total conocimiento, nos aportará unas instituciones realmente transparentes al ciudadano. La petición es inapelable y por tanto, tan solo es aceptable un tipo de política: aquella que aplica los criterios de accesibilidad en su acción y gestión.

Cualquier habitante de pueblo o ciudad tiene el derecho y la obligación de conocer el objeto de gasto de sus tributos. Acceder a los criterios de la concesión de obras públicas, licencias, servicios y cualquiera otra partida de gasto o inversión que las instituciones propongan y gestionen. En una sociedad en red, ha de resultar sencillo establecer vías de comunicación en dos direcciones. Realmente la base legal para que sea posible ya existe, se trata de quitarles a los corruptos y malos gestores las llaves de acceso a las casas comunes.

Una vez más las masas han de convertir la indiferencia en interés, la lejanía en acercamiento, la apatía en pro-actividad. En resumen tomar el mando en la figura legal más valiosa, la de ciudadano. No nos engañemos, la realidad nos lo demuestra de forma amarga, los que traicionan la voluntad popular saben que es más difícil hacer cambiar a un ignorante que aprovechar su ignorancia para convertirle en un peón que trabaje por sus intereses. Observen la actualidad, nada que añadir…

POLÍTICA ES MORAL

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Posted by: | Posted on: febrero 3, 2013

SOCIEDAD JUSTA: Igualdad.

  Constitución Española, artículo 14: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
La Carta Magna desde su artículo 14 y hasta el 29 enumera los denominados “derechos fundamentales” que como tales son innatos, inseparables de las personas, irrenunciables y objetivamente absolutos. Por tanto, pueden ser invocados por la ciudadanía sin necesidad de ser desarrollados por otra ley, ya que vinculan a todos los poderes públicos por su propia existencia constitucional.
Nuestra legalidad es, en  relación a la igualdad de los ciudadanos, meridianamente clara y sin lugar a dudas, justa. La cuestión es otra y mucho más compleja: ¿cómo se traslada la fría redacción de una ley a la praxis en el entorno social?. Difícil planteamiento en una sociedad dispar que hace necesario un esfuerzo de comunicación e implantación de las normas básicas de convivencia.
En general, las diferentes opciones políticas han gestionado la pluralidad de forma inadecuada. Se ha pasado del buenismo tranquilizador al frentismo más reaccionario en igual medida. ¿Qué corresponde hacer?, ¿cuál es la vía adecuada para una “política de igualdad”? Respeto y educación, no queda otra…
La población debe percibir que su entorno social se rige de forma “real” por nuestras leyes y sistemas. Que ningún político o cargo electo hace de la diferencia un arma arrojadiza con la finalidad de conseguir rendimientos electorales, que el Estado es laico y obliga y protege por igual. En resumen, establecer de forma preclara un ámbito privado en el que cada ciudadano pueda ejercer su derecho a la diferencia.
De no conseguir la confianza y el compromiso del ciudadano, otras realidades suplantarán el supuesto papel integrador de nuestro ordenamiento legal. No hemos de aceptar la creación de guetos sociales y cualquier político o cargo electo tiene como obligación primera y última la incorporación de todos a la sociedad.
Nuestros representantes, sea cual sea su grado de responsabilidad, deben trabajar en una visión global para todo el mundo, en una infraestructura social que permita constatar a la ciudadanía  que las instituciones funcionan bien, provocando así, que cualquiera, al margen de su propia realidad, vea la utilidad de las leyes en su capacidad integradora.
Debemos respetar el ejercicio libre de la sexualidad al margen de su orientación, apoyar la legitimidad del matrimonio en cualquiera de las modalidades existentes, rechazar las actitudes xenófobas o racistas y cualquier posición sectaria que menoscabe la dignidad de las personas.
Permítanme incidir de nuevo en la idea, una legalidad que obligue y proteja, un ámbito privado en el que cada ciudadano ejerza su derecho a la diferencia. Ese es nuestro objetivo.
POLÍTICA ES MORAL

 

Posted by: | Posted on: febrero 1, 2013

SOCIEDAD JUSTA: Ejercicio de ciudadanía.

Ustedes y yo, todos en definitiva, escuchamos cada día y hasta el hartazgo opiniones similares a esta: “Todos los políticos son iguales, esto no tiene remedio. Los que se presentan es para robar lo que puedan y así va el país…”.

Bueno, sin poder enmendar la mayor,  quisiera afirmar que llegados a este punto, sin duda hemos de ser nosotros, los ciudadanos, los que impongamos la voluntad de cambiar una realidad que nos ahoga e indigna.
Tras una oscura dictadura, la incorporación a un sistema democrático nos hizo creer que nuestros horizontes, aún siendo lejanos, eran luminosos y limpios. Nada podía hacer presagiar que nuestros representantes democráticamente elegidos, pudiesen traicionar a aquellos de los que emanaba la voluntad popular. Creímos de buena fe que abusos y opacidades pasarían a ser hechos del pasado y así, satisfechos de lo conseguido, nos convertimos poco a poco en una sociedad dormida. En ella, gentes más agresivas y malintencionadas que nosotros, han construido una realidad paralela a la social en la que por las buenas o las malas, han conseguido atender sus intereses y lograr sus objetivos.
El momento presente es el que es, pero debemos estar dispuestos a luchar por lo que es justo. Indignarse, hablar, twitear, debatir en facebook, son vías válidas para opinar y pronunciarse, pero si verdaderamente queremos  “hacer algo” para cambiar la realidad, debemos estar dispuestos a luchar por ello y ser capaces de hacerlo. Ser ciudadano es un cargo público en sí mismo y como tal obliga…
Hemos de salir a la calle, acercarnos a las instituciones, entrar en ellas sin reservas ya que son nuestra casa y por tanto seremos bienvenidos. Si nos lo proponemos, conseguiremos revertir nuestro ordenamiento legal en beneficio de todos. El ciudadano puede y debe ejercer su condición de verdadero depositario del poder político. Un cargo electo ha de ser alguien en el que la ciudadanía delega temporalmente la confianza para actuar en su representación. Por lo tanto, hemos de monitorizar lo que se decide y hace en nuestro nombre. El objetivo no es elegir a nuestros representantes entre los más capaces, lo más importante ha de ser elegir a nuestros portavoces entre los más capaces.
Somos más y por ello, podemos cambiar la realidad.
 

Posted by: | Posted on: enero 30, 2013

SOCIEDAD JUSTA: Izquierda y República.

“La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas.”  Enrique  Tierno Galván.

Al viejo Profesor le dictaba la razón y una enorme capacidad de síntesis le permitió llegar a toda la ciudadanía.

En el momento actual tendemos a pensar que todas las opciones políticas se ciñen a la máxima de “quejarse en la oposición y callar en el gobierno”. Pareciera cierto pero no lo es. No nos dejemos llevar por el horizonte inmediato.

Hay grandes diferencias entre gestionar el poder y sus instituciones con criterios conservadores o progresistas: en el primer supuesto, unos pocos se benefician de los rendimientos de la mayoría social, en  el segundo, la riqueza, los recursos, se entienden como compartidos y con la finalidad de conseguir justicia social.

Capciosamente, las posiciones oligárquicas y de casta social argumentan que las coberturas sociales, la protección, adormecen a la ciudadanía por el hecho de tener garantizados unos mínimos de vida y en consecuencia, sociedad y economía se resienten en su crecimiento. Nada más falso e interesado. ¿No es cierto que los países nórdicos son “objetivamente” capitalistas?, ¿es correcto decir que estos países incentivan la actividad económica de forma preclara?, ¿es erróneo afirmar que una economía fuerte genera tributación y la buena gestión de los tributos aporta bienestar?. No es necesario extenderse más, la llamada “economía de mercado” puede ser, sin duda, propia de una política progresista. Por tanto, ser de izquierdas, trabajar bajo esa base ideológica es la más adecuada vía para alcanzar una sociedad justa.

En paralelo a la “gestión práctica de gobierno”, subyacen otros aspectos que tienen relación con la representatividad y legitimidad de las instituciones. Partiendo de una innegable necesidad de “objetivizar” los fines, no ha lugar a órganos de poder o gestión no controlables por la ciudadanía. En el momento presente, aceptar que el poder sea hereditario por nacimiento e incluso que los varones tengan “prioridad” sobre las mujeres (es el caso de nuestra casa real) es un anacronismo que de mantenerse, niega todo nuestro Estado de Derecho.

República es un término nacido del concepto latino “Res publica” y cuyo significado es, en sentido amplio,  la igualdad ante las leyes, el sometimiento del gobierno a la ciudadanía y la constatación de que no existe más forma de legitimar a los gobernantes que el ejercicio del sufragio. Los ciudadanos con su voto se dotan de la representación de los más capaces.

Nuestro presente es el que es. Aún hoy recelamos de un pasado que ya debería estar superado e interiorizado. Por lo tanto, aún acatando nuestro ordenamiento legal, es lícito aspirar a un régimen político donde no existan privilegios y/o discriminaciones, donde la economía tenga un fin social. Un sistema en el que  el gobierno de las instituciones nazca de las urnas. En resumen una sociedad progresista y republicana.

POLÍTICA ES MORAL

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Posted by: | Posted on: enero 27, 2013

SOCIEDAD JUSTA: La independencia del Gobierno Local.

“¿Cuál es el mejor gobierno? El que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos” .J.W.Goethe.
La ciudadanía, a pesar de una clara percepción del desgobierno generado por sus representantes electos, poco o nada cree poder hacer para cambiar la realidad.
Sin duda, cualquier habitante de nuestros pueblos y ciudades ve como una quimera influir y generar cambios en los organismos de la Unión Europea, en la gobernabilidad del Estado o en su Autonomía. Ciertamente, los centros de decisión están lejos de cualquiera de nosotros pero también es cierto que  existe un ámbito inmediato y reconocible en el que nuestras propuestas y actos tienen efecto: el poder municipal.
El gobierno local está cerca, sus actuaciones se conocen de primera mano, sus decisiones se reflejan en nuestro día a día: la vía pública, el funcionamiento de los organismos de gestión, escuelas e institutos, ambulatorios, urbanismo, policía local, entidades ciudadanas y otros muchos aspectos de la cotidianidad, nos permiten valorar el trabajo de aquellos que gobiernan por mandato de nuestros votos.
Podemos decir que el ayuntamiento es el ámbito más cercano a la verdadera subsidiaridad democrática. También es innegable que los gobiernos municipales han incurrido en comportamientos propios de la mal llamada “política general”. Redes clientelistas, uso inadecuado de los recursos públicos, estructuras desarrolladas para asegurar representación y cargos han provocado un despotismo que aleja al Ayuntamiento  del interés de la mayoría ciudadana.
Si hemos de conseguir una regeneración democrática, la única opción es optar por plataformas de representación realmente locales e independientes, organizaciones que no sean sucursal o franquicia de partidos orgánicos de mayor tamaño. La acción de la política local debe centrarse en los intereses de la población, sin verse condicionada por ejecutivas, órganos intermedios o gestiones de gobierno alejadas de los ciudadanos y propias del Estado o de la  Autonomía de turno.
Un cambio futuro, una posible segunda transición, se iniciará en orden inverso al actual. Del Municipio a la Autonomía, después al Estado y finalmente a la Zona Euro. Un Ayuntamiento podrá coordinar y generar acciones con otros pueblos y ciudades, extrapolar políticas de la parte al todo es la vía adecuada. Si se me permite recurrir al tópico, el ciudadano solo dispone de una opción válida: pensar globalmente y actuar localmente.
POLÍTICA ES MORAL

 

Posted by: | Posted on: enero 26, 2013

SOCIEDAD JUSTA: La Representación.

En un momento en el que labor política está en entredicho, convine recordar los conceptos básicos de la llamada representación social.

El objetivo primero y último de un partido político es promover y facilitar la participación de  la ciudadanía en los gobiernos democráticos. Es por ello que el objetivo no es el conseguir el poder para unas siglas, sino el representar los intereses comunes de la sociedad y servir de nexo entre el poder institucional y los ciudadanos…

La aspiración de llegar a una verdadera sociedad justa obliga, sin lugar a dudas, a cuestionar las estructuras orgánicas de los partidos tradicionales. La deriva de los últimos años ha demostrado de forma preclara que los mal llamados “representantes de la voluntad popular”, en realidad se han convertido en  una comunidad profesionalizada que les otorga privilegios y les permite acceder a recursos de forma continuada. En resumen, ninguna opción partidista parece contemplar los fines u objetivos básicos de interés social.

Los políticos no deben reconocer su estatus como “natural”. No pueden llegar a pensar en disponer de derechos adquiridos. No tienen que considerar la política como una carrera profesional. Gobernar, representar a la ciudadanía, es ser capaz de tomar decisiones a riesgo de no ser reelegidos.

La política no es una profesión…, los profesionales deberían hacer política.

POLÍTICA ES MORAL

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Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

1. Representación.

S.J.D. tiene por finalidad representar a los ciudadanos de Sant Joan Despí ante el Ayuntamiento de esta localidad, ya sea desde fuera del pleno municipal o dentro del mismo. Para optar a esto último S.J.D. presentará candidatura en las sucesivas elecciones municipales que se celebren en Sant Joan Despí. S.J.D. se constituye como un altavoz de la nuestra ciudadanía, todo ello desde el más estricto respeto a la pluralidad de la misma.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

2. Local e independiente.

S.J.D. se erige como la única opción política puramente local e independiente de Sant Joan Despí. Un partido que nace en nuestra ciudad y para nuestra ciudad, sin constituir una sucursal o especie de franquicia de un partido político de mayor tamaño. La acción de S.J.D. se centra en los intereses de los ciudadanos de Sant Joan Despí, sin estar condicionada en ningún momento por ejecutivas, órganos intermedios o la gestión de gobierno u oposición que puedan acometer los partidos políticos tradicionales en sus diferentes ámbitos de actuación, ya estén las sedes centrales de los mismos situadas en Barcelona o en Madrid. La sede de S.J.D. está y estará siempre en Sant Joan Despí, y desde aquí se tomarán todas las decisiones. Por otra parte, S.J.D. nace con la voluntad de coordinar acciones con otros partidos políticos de similares características que puedan existir o surgir en un futuro, ya que nuestra filosofía es extrapolable a otros municipios.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

3. Izquierda y República.

S.J.D. aspira a corregir el déficit de representación que tiene la población de Sant Joan Despí, de un partido político inequívocamente de izquierdas y consecuentemente contrario a cualquier clase de nacionalismo o a seguirle el juego al mismo, ya sea directa o indirectamente y proceda de donde proceda. Nuestra labor defenderá los derechos de la clase trabajadora y de los más desfavorecidos de la sociedad por encima de intereses económicos y/o de partido. Así mismo, aún respetando y acatandola Constitución Española y el Estatuto de Cataluña, aspiramos a un régimen político republicano, donde no existan privilegios y/o discriminaciones entre los diferentes territorios y ciudadanos de España y a su vez se respete y fomente la rica pluralidad cultural y lingüística que nos caracteriza.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

4. Ejercicio de ciudadanía.

Para S.J.D. ser ciudadano es un cargo en si mismo. En este sentido procuraremos los medios para que la ciudadanía ejerza con determinación su condición de verdadero depositario del poder político. Los concejales son personas a las que la ciudadanía delega temporalmente su confianza para actuar en su nombre. Es labor de todos monotorizar lo que éstos hacen con nuestro dinero y con nuestra ciudad. S.J.D. procurará aclarar los papeles de empleado y empleador con respecto al ciudadano y a los políticos locales. En este sentido propondremos sistemas de control de la acción de cada uno de nuestros representantes y del personal que trabaja directa o indirectamente para el Ayuntamiento, de manera que los ciudadanos puedan hacer un seguimiento real del trabajo que realicen con la mayor transparencia posible y puedan posicionarse con respecto a la justicia de la remuneración pública de cada uno.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

5. Igualdad.

S.J.D. exigirá específicamente el cumplimiento del artículo número 14 dela Constitución Españolade 1978, el relativo a la igualdad de todos los españoles ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. En S.J.D. respetamos el ejercicio libre de la sexualidad independientemente de su orientación y apoyamos la legitimidad del matrimonio en cualquiera de las modalidades existentes. En el mismo sentido, S.J.D. defenderá la plena ciudadanía en derechos y obligaciones de nuestros vecinos procedentes de otros países y rechazará y condenará frontalmente cualquier tipo de actitud xenófoba o racista que se diera en nuestra ciudad y por extensión, en nuestra sociedad.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

6. Transparencia real.

S.J.D. hará especial hincapié en la promoción de la transparencia en la gestión municipal. Para ello será el primero en aplicar dicho criterio en su propia acción y gestión. Todo ciudadano tiene derecho a saber en qué se gasta su dinero y a quién o a quienes benefician las concesiones de obras, licencias, servicios y puestos de trabajo que se procuran desde el gobierno municipal y con qué procedimientos. Trataremos que lo que se pueda legalmente publicitar, tenga la mayor difusión pública posible. En la misma línea insistiremos en el uso de las nuevas tecnologías para hacer llegar a la ciudadanía todo lo concerniente a la gestión de nuestro Ayuntamiento. Así mismo, incidiremos en la oportunidad de la transmisión en directo por internet de los plenos municipales, quedando los archivos de los mismos accesiblemente colgados en la página Web municipal.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

7. Eficiencia de los recursos públicos.

S.J.D. procurará el máximo de eficiencia en la gestión de los recursos públicos. El empleo del dinero de todos es precisamente el que más hay que cuidar. Cada gasto de nuestros recursos debe tener una justificación, un efecto y un beneficio objetivo para la ciudadanía, de lo contrario carece de sentido. El dinero público se debe emplear de manera que se consigan los mismos objetivos con la menor inversión posible, siempre bajo unos adecuados cánones de calidad y justicia retributiva. La priorización en la gestión de los recursos públicos es fundamental para que el ciudadano tome conciencia que sus impuestos se invierten en cosas realmente necesarias.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

8. Laicismo y pluralidad.

S.J.D. defiende una gestión laica de los poderes públicos tanto desde el punto de vista religioso como identitario, respetando en todo momento las distintas sensibilidades presentes en nuestra sociedad.La Administracióndebe gestionar el dinero de todos teniendo en cuenta la mencionada pluralidad y la legislación vigente. Ya que todos pagamos impuestos, éstos no deben ser utilizados para favorecer, fomentar o marginar un determinado credo o pensamiento político. Insistiremos en que estos principios se trasladen a los medios de comunicación locales subvencionados total o parcialmente con dinero público. Todo esto sin entrar en contradicción con apoyar a instituciones y/o entidades que objetivamente favorezcan con su labor a la sociedad, al margen de que pudieran tener un marcado acento religioso y/o político, evitando en todo momento el establecimiento de relaciones clientelares.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

9. Ecología y ciudad.

S.J.D. procurará en su acción la protección dela Naturalezay de nuestro entorno desde la defensa de un ecologismo racional y sostenible. Pondremos especial interés en la limpieza de nuestras calles y edificios y en su adecuado mantenimiento. De la misma manera insistiremos en la necesidad del comportamiento cívico de toda la ciudadanía y en el cumplimiento de la normativa local al respecto, especialmente por quienes primero tienen que dar ejemplo;  los partidos políticos y el propio Ayuntamiento. En este sentido denunciaremos la colocación de carteles en espacios no destinados para la exposición pública de los mismos. Prestaremos una atención especial a la zona del río Llobregat; a su correcto estado, conservación y uso, observando acuradamente que la utilización del suelo circundante esté acorde a su calificación urbanística conforme a la legislación vigente.

 

Posted by: | Posted on: octubre 20, 2012

10. Participación.

S.J.D. fomentará la participación de los ciudadanos en la vida política del Ayuntamiento de Sant Joan Despí. En este sentido establecerá medios de comunicación abiertos permanentemente a fin de trasladar las necesidades e inquietudes de la ciudadanía a la que es la institución de todos, bien sea personal o telemáticamente. Entendemos que la participación ciudadana no se puede centrar en la pertenencia a una entidad local, como se desprende del Reglamento de Participación Ciudadana. Los ciudadanos, a nivel individual, deben tener más y más alcanzables mecanismos de colaboración, acercamiento y control de todo lo relativo a la gestión municipal.