Opinión

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Posted by: | Posted on: mayo 8, 2016

Cuando las ratas saltan los gatos maúllan. Por Josep Andreu García Cuestas.

Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa. José Ortega y Gasset.

En la seguridad de que no invertirán los minutos que se requieren para leer este texto, les pido disculpas por no poder reducir su extensión.

Hace mucho tiempo que no escribo en este blog y hoy he tenido, por fin, oportunidad de volver a hacerlo. No diré que no me resulte algo grato, pues mucho me une al mismo ya que soy su creador, pero me sorprende bastante que las posiciones de mi entorno -que en definitiva inspiran mis posts- no sean un punto más comprometidas más allá de lo evidente.
Como cualquier otra población, en pueblo en el que resido tiene problemas de vía pública, de salubridad, de servicios y la intemerata de cuestiones que deben ser atendidas, pero en cualquier caso, es su ciudadanía la que puede ser protagonista, o no…

Mascotas, palomas, gaviotas, procesionaria, camiones de basura, salidas de humos, bicicletas, ruidos, aparcamientos, uso de los espacios públicos, convivencia entre culturas, robos, vandalismo y qué se yo cuantos temas más son atendidos con mayor o menor fortuna en los foros locales de internet y creo –siento decirlo- en función de la primera persona del singular, es decir del enorme y mayestático YO.

Poco se ve el NOSOTROS, demasiado escaso es el generoso plural que nos beneficia a todos. Miramos a corto plazo y mis estimados convecinos, me demuestran que así no llegaremos a ningún lado.

En nuestro momento toca sacar los colores a quién tiene el privilegio de gobernar y recordar que lo que merece ser informado es que hay familias que deben aguar la leche para que alcance por las mañanas para todos sus hijos, que los ambulatorios andan cortos de personal, que las escuelas de nuestro pueblo sufren grandes problemas por una multiculturalidad mal gestionada, que la crisis no ha finalizado y que existe la pobreza energética, que debe realizarse una verdadera y agresiva promoción económica, que es absolutamente necesario invertir en centros de día y en una residencia para nuestros mayores y para niños y adultos con necesidades especiales, en definitiva, que vivimos en una falsa arcadia cuya realidad es una hermosa fachada que una vez se franquea también esconde ratas…

Estoy asumiendo que ha dejado de importarnos lo que suceda en nuestro entorno si el tema nos requiere observar lo que no nos gusta.

¿Sabrán los integrantes del respetable ágora lo que realmente sucede en su ciudad?, ¿alguien se mantiene ojo avizor sobre lo que se hace con su voto?, ¿la ciudadanía que se llena la boca de derechos es consciente de sus obligaciones?. Este ocasional paseante cree que no.

Bien, a punto de cumplirse un año de las últimas elecciones locales, las mociones y/o intervenciones de nuestros representantes en el sagrado pleno municipal, parecen pasar de puntillas sobre lo que importa a su pueblo y a su gente, al cabo lanzan balones fuera que despistan sobre los verdaderos intereses de aquellos a los que dicen representar. El 90% de las mismas no tienen relación directa con nuestra población, pero lo que resulta curioso es que la cosa parece no revestir importancia para nadie.

Amigos, les invito a realizar una sencilla acción, acérquense a la sede del partido al que votaron o al despacho de su regidor electo, pregunten por su actividad diaria y pongan en su posible respuesta toda su atención. De no gustarles lo que escuchen, adviertan a su interlocutor de que ustedes son ciudadanos, como tales cargos públicos y que están dispuestos a decir NO y a preguntar porqué.

En la voluntad de cerrar esta, a todas luces innecesaria, reflexión, he de decirles que sería bueno acabar con el vergonzante recuerdo que me provocó un indigno vecino, que tras las elecciones del pasado 25 de mayo de 2015, afirmó sin ruborizarse: “Yo sé que hacen lo que les da la gana y que a lo mejor hasta se lo llevan caliente, pero oye, ¿qué quieres que te diga?, el pueblo está muy cuidado y bonito”.

¿Hablamos de derechos?, por favor, empecemos a ser conscientes de nuestro propio compromiso. ¿Hace?.

POLÍTICA ES MORAL

Posted by: | Posted on: marzo 6, 2015

Prisma de ciudadano.

Y como las Navidades, llegaron las elecciones…

Hoy, en una de mis habituales conversaciones con uno de mis vecinos y amigos, he recogido lo que podríamos llamar la “teoría y práctica del votante desencantado”. Si se me permite, quisiera exponerla.

Hacía tiempo que no tomábamos un algo juntos y hoy ambos hemos podido regalarnos la mutua compañía. Persona de cultura insondable y mente brillante, me ha embestido como un búfalo en la sabana del Serengueti. Tras cursar la comanda, mi amigo ha empezado una encíclica casi papal y sin anestesia, me ha operado a corazón abierto…

Ha repasado nuestro inmediato universo político, ha rememorado los gobiernos de nuestro municipio (Sant Joan Despí) desde los años ochenta hasta ahora y ha mostrado su extrañeza por no haber percibido un incremento del compromiso y el activismo de la ciudadanía. No se ha ahorrado críticas a todas las formaciones tradicionales y a las que ahora hablamos de regeneración. Me ha invitado a que le indicase qué debería hacer un vecino como él para introducir, en conciencia, una papeleta u otra en la transparente urna de plexiglás.

Miren ustedes, tras asentir a sus palabras, he verbalizado lo siguiente: “¿La verdad?, la verdad es que yo, metido como estoy en esto que llamamos política, bajo el prisma de un ciudadano, no votaría”. Silencio, mirada incrédula y frente a mí una sonrisa llena de sorna. Muchas veces, por buenas que sean nuestras intenciones, nos vemos obligados a poner punto en boca y aprender. Así ha sido y el maestro, sin duda, se ha mostrado como un gran psicólogo social.

En un bar de barrio se ha descrito con detalle lo que es y lo que debería ser. En un pueblo del Baix Llobregat alguien ha estructurado un discurso que hace tiempo hice mío pero que me llena de alegría saber que es compartido. Siendo cierto que el sentido común es el más escaso de los sentidos, hoy ha decido que se niega a extinguirse…

“Mira, es hora de dejar los fuegos artificiales, es momento de dejar los discursos y hablar de cuestiones prácticas. Es necesario que los vecinos analicemos lo que se nos dice y lo que se nos promete para poder repartir patadas y confianzas a partes iguales”.
Un alumno no interrumpe al sabio y llegados al primer silencio, he hecho un ademán invitando a que continuase con su clase magistral.

“¿Sabes?, veo que se recurre al frentismo, a ponerse en valor en base a desprestigiar al contrario, al cacareado tú más y en definitiva, a decir lo que haga falta para llevarse el gato al agua”.
Por mi parte, seguí asintiendo y callando. Pero el monólogo se fue tornando denso…

“Ahora es momento de ser prácticos, de valorar la honradez de las personas que se llaman políticos y de analizar de forma exhaustiva sus propuestas. Hay que invertir tiempo en leer a fondo los programas, debemos evitar quedarnos con el presente y viajar al pasado para observar qué han hecho y dicho los que nos sonríen sin mirarnos. Mira, es el momento de exigirnos ser un poco cabrones. No debería ser así, pero nos han mentido, nos mienten y lo peor de todo es que la culpa es nuestra”.
Llegados a este punto ya era yo el que tenía la sonrisa acerada y empecé a notar que mis cuerdas vocales vibraban. Hice un esfuerzo y mantuve la boca cerrada.

“En un pueblo como este hay que acercarse a los candidatos, a la persona que hay tras la fachada de las siglas y sin duda pedir toda la información, exigir que las propuestas sean concretas y lo más importante, que dejen de excusarse en que si la Generalitat no hace esto y lo otro o en si el Estado es más justo o menos. ¡Coño!, ¿no estamos hablando de las Municipales?. Es verdad que no se trata de mirarse el ombligo, pero yo creo que nos debe gobernar gente que mire por su pueblo antes que por otra cosa. ¿No te has metido en esto?, pues ahora me explicas que tiene tu propuesta para que la vote”.

Créanme, noté que el cortado estaba frío. Él se lo había tomado en el minuto uno. Pedimos dos más y comencé a hacer proselitismo: “Mira proponemos cuestiones prácticas basadas en datos objetivos tanto a nivel legal como económico. Buscamos espacios de encuentro dejando al margen peleas partidistas propias de los partidos y no de la ciudadanía. Argumentamos la transparencia con nuestra propia realidad cotidiana que nada tiene que ver con los partidos franquiciados que tienen hilos sobre sus cabezas. Nos ofrecemos en base a nuestro trabajo y libres de deudas que pagar. No deberemos rendir cuentas a ningún estamento superior y por tanto seremos creativos en nuestras iniciativas. Explicaremos hasta la saciedad que la prioridad de un gobierno local es la actividad económica para facilitar la más amplia política social. Finalmente abriremos literalmente las puertas del Ayuntamiento para que quien lo desee se sienta en su casa y pueda observar cómo podemos decir NO sin reservas y preguntar ¿POR QUÉ? aunque el hacerlo levante ampollas”.

Tras un silencio, mi amigo levantado el índice como una advertencia me dijo que lo que acababa de decir era casi lo mismo que é había argumentado. Respondí…
“Cierto, así que ya sabes la papeleta que debes meter en el sobre. Recuerda, puedes identificarte con el DNI, el Pasaporte o el carnet de conducir”.

Hemos quedado para hacer el vermut el próximo domingo.

POLÍTICA ES MORAL.

Posted by: | Posted on: febrero 21, 2015

¿Más vale lo malo conocido?…

Si todos los políticos son iguales, si todos los partidos son iguales, si nada va a cambiar, ¿para qué votar?…

Estimados ciudadanos, existe una única razón y de un valor incalculable. Votar es lo único que se ha demostrado eficaz, para bien y para mal, en nuestra democracia.
Todo activismo frente a los problemas o a las manifiestas injusticias sociales, se ha estrellado contra unos gobiernos que han hecho de sus mayorías patentes de corso. Podemos mirar a otro lado y decir que no, que la calle es el escenario de la voluntad popular, pero la realidad es otra, nos guste o no…

Cada cuatro años se convocan elecciones a nivel local, autonómico y estatal, en Europa cada cinco. Es en el momento de esos comicios, cuando un sistema electoral manifiestamente injusto puede ser la trampa de aquellos que pretenden manipularlo. ¿Qué debemos hacer entonces?, ¿a quién hemos de votar para conseguir un verdadero cambio?. Sencillo, primero imponernos la obligación de emitir nuestro voto, pues a pesar de la abstención, la representación se otorga en base a los sufragios de una minoría social (recordemos que un 50% de participación se considera un éxito y lo normal es no llegar ni al 45%).

Primer punto de atención, cuanto mayor sea la participación, más real será la representación social de los cargos electos.
Sin duda la abstención es un derecho, pero atendiendo a la experiencia pasada, en nada afecta a los partidos mayoritarios. Votar en blanco visualiza el descontento frente al sistema, pero abona un terreno estéril. Trocar blanco en siglas podría ayudar a las alternativas con menos votos a tener representación. No incidiré en demasía en los votos nulos, pues estos son escasos y en realidad tienen el mismo efecto que la abstención (en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, en mi pueblo, algunos votantes escribieron en las papeletas frases de protesta y tras quedarse muy a gusto, regresaron a casa sin haber conseguido nada de provecho).

Segundo punto de atención, ¿la mayoría absoluta representa realmente a la mayoría social?.
Sin ninguna duda, no. La Ley electoral parece estar diseñada para el bipartidismo. Si desean comprobarlo, revisen los resultados de cualquier elección y verán como partidos con una menor cantidad de votos consiguen más escaños que otros…

Tercer punto de atención, ¿qué opción nos queda para alterar una realidad injusta?
En mi humilde opinión, votar a partidos minoritarios. Romper con ese gesto la estructura del inmovilismo clientelista, en definitiva romper la baraja que hasta la fecha han usado los tahúres conocidos. No vale decir que todos los políticos son iguales, ¿Cómo podemos afirmarlo hasta que no puedan hacer una verdadera labor de gobierno?.

Hemos de informarnos, acercarnos realmente a los candidatos y sus propuestas, analizar los partidos en su espectro más amplio, valorar el trabajo tangible realizado en el verdadero activismo social y entonces, tras ejercer nuestro verdadero cargo de ciudadanos, optar en conciencia en el momento de introducir nuestro voto en las urnas.

No quisiera omitir una obligación autoimpuesta. No esconderé que estoy integrado en una formación política, la misma concurrirá en las próximas elecciones municipales y estoy seguro que soy y somos tan sospechosos como cualquier otro partido que en el pasado se postulase a hacer las cosas mejor. Pero lo cierto, lo que es innegable es que nada del pasado nos lastra el futuro. Siendo así, ¿no creen que iniciativas nuevas merecen una oportunidad?. Interesadamente yo afirmo que sí, pero la respuesta estará, como siempre, en todo y cado uno de los habitantes de mi pueblo…

Cuarto punto de atención, ¿podemos asegurar la eficacia y la eficiencia de los partidos alternativos una vez gobiernen?.
Sin duda la respuesta es sí. En cualquier caso y como ya he reflexionado anteriormente, todo pasa por una masiva presencia de votantes para conseguir representación de esos partidos. De nada sirve una gran propuesta si no se plasma en una representación real en los órganos de gobierno.

De veras, ser ciudadano es un cargo público en sí mismo y como tal obliga. Llegarán los comicios, si no hacemos nada, si damos por bueno que decidan otros, si nos dejamos llevar por la gradilocuencia de aquellos que tienen más recursos para propaganda, para manipular los medios de comunicación, para convocar actos lúdicos y para sonreirnos sin decoro mientras no buscan más que nuestro voto, entonces caeremos en la vieja trampa como conejos frente a los focos de un coche.

Quinto y último punto de atención. Cuando no hacemos lo que toca, viene otro y lo hace por nosotros. No queda otra, el que quiera peces que se moje el culo y han de creerme, por ir a votar nadie ha pillado una pulmonía.

POLÍTICA ES MORAL.

Posted by: | Posted on: marzo 18, 2014

Yo acuso.

“Sólo en soledad se siente la sed de la verdad”. María Zambrano.

Y así es, sin lugar a dudas, el lugar en que hoy malvive la verdad. Un solitario calabozo en el que presa de las mentiras vestidas de certezas, no puede alzar la voz de su desesperación.

Pero si hay algo que no cesa, si hay algo que nunca se acaba, es la eterna promesa de una futura fuga de los muros que la atrapan. Siempre habrá alguien fuera de los penales pretendiendo liberar a una verdad no solo hermosa, también necesaria y costosa. Así pues, ya se nos da el momento de sacar del lodo el agua clara…

María Zambrano nos abre una puerta que ya dibujó su maestro Ortega y Gasset. La verdad, guste o no guste a los que siempre la niegan una o mil veces, “es lo único que esencialmente necesita el hombre”.

Es en nombre de la verdad, de la realidad que nos escupe a la cara en cada jornada, que puestos a decir lo que pensamos, es mejor que lo hagamos sin dilación. No tenemos ya tiempo para lisonjas y medias tintas, se nos acaba el crédito. Así, mejor dejar que las palabras nos hablen de los hechos. Cualquiera será el Hermes que útil resulte, pero hoy por así quererlo, elevo la voz y abrazado a la esperanza de la que antes hablaba, yo acuso…

Yo acuso a todos los que diciendo ser representantes de la voluntad popular, han hecho de ese privilegio una oportunidad de abuso y expolio.

Condeno al desprecio a una clase política que ha tenido la oportunidad de construir una sociedad mejor y que por el contrario ha preferido robar el futuro a los demás para asegurar el propio. Creerán ustedes que pretendo disparar con pólvora de rey a los supuestos monstruos que nos manipulan desde logias secretas, organizaciones extractivas  o poderes fácticos tradicionales. No se lleven a error, yo acuso a aquellos que estando cerca de sus iguales y de la realidad tirana de su entorno, niegan la mayor y miran a otro lado. Nada hay más felón que ver a alguien ahogarse y ahorrarse extender la mano…

Tribunos de la plebe vendidos a los patricios de quien reciben privilegios, están traicionando a sus electores y haciendo que las carencias de estos les inmovilizen las voluntades. Clase extractiva consciente de la indignidad de su posición, lejos de tener vergüenza, parecen mostrar satisfacción ante sufrimientos manifiestos que parecen no tener solución.

Yo acuso por una sencilla razón, acuso por poder hacerlo, acuso por tener razón…

En la ciudad en la que vivo, la ciudad en la que quiero ser y estar, hay muchos que sin ser nada se la llevan de vellón. Todos los que dicen hacer algo, mucho tiempo pasan diciendo y poco laborando. Mientras se hace imprescindible actuar contra las carencias sociales, la falta de empleo y los problemas reales, los plenos sirven para escenificar cuentos. Historias de un mundo perfecto que nada solucionan pero a los actores del libreto parece dejar contentos.
¿Cómo evitar señalar con el dedo a unos cargos electos que pecan por sistema?, ¿cómo evitar la crítica?. Lo siento, no me resulta posible. Yo acuso, insisto, pues mientras gobierno y oposición simulan tener disputas que les justifiquen sus puestos, muchos ciudadanos (permítanme ustedes) las pasan muy putas…

El sistema funciona a la perfección, yo hago y tú miras, tú haces y yo disimulo. Repartamos entre todos y así todos contentos. Brindis al sol resultan norma, llenarse la boca de buenas intenciones que siempre son a futuro parece oficio aprendido y de lo que hay que solucionar en el momento, mejor no hablemos que con decir “no es mi competencia” ya me excuso y a todos contento. Falsos empecinados en parecer santos, con cada día que pasa más se acercan a los infiernos.

Yo acuso la inmoralidad de los comportamientos que diciendo ser legales son, sin lugar a dudas, injustos.

Los políticos locales han de ser la primera linea en todas aquellas cuitas que una población sufre. Los cargos que paren las urnas lo son por  la población que les vota y nunca a la inversa, pues pensar que por ocupar un cargo, este cargo es un derecho, hace que los que lo ocupan dejen de merecerlo. La realidad es la que es y no puede falsearse, pues si la verdad tiene las patas cortas, la mentira aún más…

Hablar de defensa de los derechos sociales y de la maldad de los gobiernos de las instancias superiores al Ayuntamiento, no solo es falaz, es una ignominia que de ser todo más verdad en esta sociedad, debería ser punible, debería ser pecado capital.  ¿Puede un primer edil hablar de justicia cuando le traiciona su propia realidad? La respuesta es sencilla y monosilábica, la respuesta es no. Un no rotundo y crudo que pasado el tiempo crece y ensombrece lo que un día pudo parecer virtud.
Yo acuso a aquellos que trabajando para la sociedad no toman conciencia de la realidad de la misma.
Denuncio a los alcaldes que en mitad de una crisis que ya es guerra abierta y que registra bajas todos días, siguen cobrando dos, tres o más sueldos sin sentir vergüenza. Debo quejarme amargamente de una realidad sucia que se retroalimenta, pues incluso aquellos que podrían alzar la voz desde el interior de los órganos de gobierno, dicen no poder hacer nada con lo que sucede: “Que si no podemos hacer más de lo que hacemos, que si las mayorías inmovilizan, que si estas son las reglas del juego…”.

Yo acuso a las comparsas que en el bienestar de su puesto miran al cielo y dicen no saber nada.

Defiendo que en política se debe ser para poder hacer. Afirmo que en un Ayuntamiento un despacho de concejal (aunque sea sin cartera) debe ser una ventana por la que la ciudadanía observe el interior del consistorio. Yo acuso a todos aquellos que pudiendo airear el edificio, cierran los porticones y se hacen cómplices del silencio. Demasiados años de crisis y seguimos sin saber, pero saber cierto, cuál es el presupuesto real de nuestro pueblo. Fórmulas legales pero opacas se utilizan para acabar diciendo nada.

Yo acuso a los mercaderes que han ocupado el templo de la democracia en mi pueblo.

Les afirmo que a pesar de sus mayorías no son lo que necesitamos. Son comerciantes de favores que les acaban dando réditos. Piensen un poco, miren hacia adentro, ¿realmente creen que se trabaja con responsable sentimiento?, ¿realmente creen que lo primero en sus trabajos es lograr el bienestar ciudadano? La respuesta, si apelan a su conciencia, es no…

Llevamos mucho tiempo permitiendo que algunos se escuden en lo que denominan “voluntad popular”. La política pervierte los mandatos cual una dictadura y acaba estableciendo que ser elegidos es sinónimo de disponer de un cheque en blanco. Parafraseando al insigne Ortega y Gasset, afirmo desde el convencimiento que gobernar en democracia “no es esto, no es esto”. Decir que lo que se nos ofrece es justo es mentir a la descarada, es morir en el intento.

Yo acuso y no ceso. Yo acuso y ofender no pretendo, pues decir la verdad es como levantar persianas y permitir que la luz nos llegue dentro.

Me reconozco la ambición de ganar la confianza de los ciudadanos, me creo capaz y recto. Sé que de ser concejal, sabré hacer lo correcto. Pues tomaré decisiones consciente de que no será mío el puesto, sabiendo que recibo un privilegio y que estaré llamado a iniciar acciones. Sabré que habrán de ser útiles a todos aunque no llegue a ver el final de los proyectos. Pues la política no es una profesión y es el que haya llegado a serlo, lo que la ha pervertido hasta su estado actual.

Decía San Agustín de Hipona en sus  “Confesiones” que existirá la verdad aunque el mundo perezca. Verdad inapelable que hago parte de mi filosofía, no espero perecer, espero vivir unas circunstancias que gracias a la verdad se conviertan en realidades justas.

Yo acuso la falsedad en palabras y obras.

Afirmo que muchos de nuestros representantes no merecen serlo. Digo sin tapujos que deben salir a la realidad del frío social y volver a luchar (si alguna vez lo hicieron) por la verdad. Una verdad que siempre espera poder expresarse, una verdad que nos hace medrar.
Yo acuso a los faltos de memoria, rechazo la demagogia y desprecio a los mentirosos de oficio que nada aportan ya.

Se acaba el tiempo y apelo otra vez a la esperanza que me aportan personas como Horacio Amezúa. Este argentino (hijo de un país que de la corrupción parece haber hecho patrimonio nacional), decía que “todo aquello por lo que luchamos y en lo que creemos -la libertad, la igualdad y la justicia-,  encuentran su máxima expresión en el despacho de un concejal, pues es allí donde todos esos valores se concretan en personas con rostro”.

Aquí quedo tras acusar a aquellos que nunca se sienten culpables. Aquí planto mi puesto y espero que los ladridos me recuerden que sin duda cabalgo.  A disposición de nuestro particular Senado, asumo que me lleguen los Idus de marzo.

Yo acuso. Vengan de frente y no se cubran los rostros con los sudarios del pasado. Los que hicieron los méritos ya no ocupan ningún puesto

POLÍTICA ES MORAL.

Posted by: | Posted on: diciembre 8, 2013

Vecinos, el mango de la sartén es nuestro.

La política, ese mundo a la vez tan complejo y tan simple. Me explico y lo entendéreis. Es complejo para todo político que quiere hacer de la política su modus vivendi y tiene que mantener el corral engañado y contento para así conservar su silla, pero a la vez tan simple para los que pensamos que dedicamos a ella tiene sentido si buscamos el bienestar de la ciudadanía, de los vecinos y de la sociedad. Sabemos que hay que actuar por el bien común por encima de intereses de partido.

¿Cuántos de vosotros leéis en “El Butlletí” propuestas de los grupos políticos municipales?, ¿cuántas de esas cosas que aparecen ahí se han hecho realidad? La respuesta seguramente será que muy pocas o ninguna, pero ellos están tranquilos, ya que saben que el abanderar unas siglas les proporciona votos, así que les da IGUAL. Los ejemplos de pueblos gobernados por partidos locales e independientes son claros y están ahí. Han conseguido cosas inimaginables porque se deben a sus ciudadanos, y no a los órganos de partido que les marcan las pautas a seguir en cada paso.

Una de las cosas que resultan más paradójicas es cómo aplican la disciplina de voto grupos políticos que van de progresistas. Quiero decir que ellos deben necesariamente votar todos lo mismo en el pleno municipal. A lo mejor somos muy raros en Societat Justa Despí (S.J.D.) considerando que la libertad individual de la persona es suficiente para emitir el voto. Es cuanto menos, curioso. Proponemos en este sentido actuar conforme a nuestro ideario, ya que respetamos la pluralidad de la sociedad, debemos respetar la libertad de cada uno de nosotros siempre y cuando lo votado concuerde con nuestros principios individuales y los del partido.

Vecinos, es nuestro momento. Somos los dueños de nuestra ciudad y somos nosotros quién tenemos que coger la sartén por el mango. Así que de verdad espero que despertéis y veáis que hay alternativas y que se deben mirar y aplicar… por el bien de todos.

Un Saludo vecinos,
Alejandro Expósito.

(Picando sobre mi nombre podéis poneros en contacto conmigo. Mucha gente dice que le da vergüenza comentarme cosas en el muro del blog o en esta página)

Posted by: | Posted on: noviembre 4, 2013

Prohibir la pobreza.

“Donde no hay caridad no puede haber justicia”. San Agustín de Hipona.

Gobernar no es un privilegio, gobernar es una responsabilidad que supera a la gratificación del cargo por la obligación que conlleva. Así pues, el ciudadano no espera más que integridad en sus representantes, justicia y equidad en las formas y en los hechos, en resumen dignidad y no otra cosa…

En un entorno de crisis galopante, en un declive manifiesto del bienestar social, muchos municipios establecen normativas que alejándose de la asistencia a las personas, criminalizan la pobreza. Ejemplos vergonzantes se nos presentan cada día y preñados de incrédula sorpresa, con rabia contenida nos expresamos.

No cabe duda, cualquier actitud picaresca que linde la delincuencia debe ser controlada y por supuesto sancionada, pero no es de estos casos de los que hablamos. Es de la pobreza real y tangible de la que hemos de preocuparnos, sobre el delito y su represión, normas y protocolos nos sobran.

Sorprende la cantidad de buenistas actos de caridad con los que muchos munícipes rellenan sus agendas. Actos sin duda propagandísticos, ninguna utilidad práctica reportan. Mucho ruido y pocas nueces, palabras vacías y brindis al sol, mentiras manifiestas y ante la ciudadanía, una gran decepción.

Cuando quien el poder detenta, establece normas que contra el derecho atentan, no se merece respeto, tan solo desprecio. Sin duda, debe combatirse la pobreza y la mendicidad, sin duda se deben eliminar de nuestra sociedad, sin duda no debe permitirse que un solo ciudadano rebusque en un contenedor de basuras o alargue su mano pidiendo una dádiva. Pero también, sin duda, no es el camino para ello hacer de la necesidad falta y delito…

Para sorpresa de quien escribe, el gobierno del municipio pretende poner coto a la pobreza visible expulsando a los indignos mendicantes que se atrevan a hollar sus calles. Prohibición de ser miserable como solución a la miseria, escondiendo sin reparo la obligación de proteger a los necesitados, cuando redactan normas, en ellas manifiestan sus pecados y empiezan su penitencia.

Me permito recoger parte de uno de los artículos de las provisionales ordenanzas en referencia a la mendicidad: “si la persona persistiese en su actitud y no abandonase el lugar se procederá a imponerle la sanción que corresponda”…

Sanciones, castigos y no buscar soluciones. Un día pagarán con la pérdida de votos, con la pobreza de poder y mirando su conciencia, frente a nuestras miradas, no sabrán decir nada.

POLÍTICA ES MORAL

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